El facebook no es como lo pintan

José Luis Talamantes Bejarano ha declarado on the record su intensa decepción y aun más profundo resentimiento en contra de la red social conocida como facebook. Los detalles :
Intrigado por la creciente popularidad del sitio e incitado por amigos y familiares a registrarse y formar parte del movimiento, tomó la vigorosa determinación de no hacerlo hasta desbrozar el misterio y comprender las causales del éxito casi generalizado del mismo. La traducción poética al castellano del término facebook dio como resultado la interesante frase “libro en la cara”. Coligiendo durante horas por su significado (horas de sueño, horas de profunda meditación, horas aciagas, etc), exhausto, al borde de la derrota, a punto de declarar el asunto insoluble -o hasta incognoscible- a mitad de la noche, desde el fondo de su inconsciente; sobrevino el entendimiento, se hizo la luz en cada una de sus neuronas, como un relámpago, como un Eureka tercermundista en los pininos del siglo XXI; “ahora entiendo por qué es tan popular el sitio, un libro en la cara no puede servir para otra cosa más que para
leerlo, por tanto, en facebook regalan libros y la gente conversa sobre ellos, por eso es tan concurrido! Aleluya!”.
Siendo el amante de las letras que es, este insight le conmovió profundamente, removió estructuras que se extendían en el horizonte interior como ruinas de míticos mundos ya olvidados, en un huracán de lagrimas, emocionado y jubiloso no perdió tiempo y procedió a registrarse en el sitio; llenó el formulario, capturó sus datos, subió alguna foto, etc. Y esperó por los libros prometidos, la comunión literaria, el milagro finalmente asequible…
Y esperó.
Y esperó.
A una semana de su inscripción la realidad se sobrepuso, irrumpió el reconocimiento implacable y para nada indoloro de su colosal error, su inocencia anacrónica; no habría libros ni lectores, ni vates, ni cuentistas, ni novelistas. El resultado intelectivo de sus deducciones era más falaz que la visión tridimensional de Polifemo. La espera seguiría siendo indefinida, incierta, improbable…
Pero la experiencia no fue vana ni el descontento cabal, algunos interruptores sinápticos fueron reactivados por la potencia del acicate, emergió triunfante la esperanza rediviva en el Camelot lingüístico, la entelequia, el anhelo irracional por el advenimiento del facebook originario; ese en el que las personas se reúnen (virtual o apersonadamente) para conversar del último libro leído, de los libros de cabecera, de los libros difíciles de encontrar, de los libros perdidos, de los libros por escribir…
Libros en la cara, en las manos, en el corazón, por los libros de los libros…
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5 comentarios para “El facebook no es como lo pintan”
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Cóño es posible mi estimado!?!?!?
Yo no he cedido a la presión. Pese a que desconzco varias cosas del facebook y que me ayudaría a ponerme en contacto con algunas personas con algunos amigos, no es mi estilo estar enseñando a medio mundo quién es mi cuate y que me dijo y blablablabla. Eso lo hago el blog a la hora que yo quiera.
Maldito failbook
Signo : Me resistí por mucho tiempo y si me ha servido para contactar a varios amigos con los que, de otra manera, no habría cómo. Sin embargo, aún no estoy muy convencido de permanecer ahí. Lo que te puedo decir es que puedes configurarlo para que nada más tus amigos tengan acceso a tus datos. Inténtalo, total, si no te gusta te borras…
Además, no lo estoy dejando muy bien parado que digamos en el texto…
Y realmente sucedio…fue un hecho de la vida real?
Stendak : más o menos, sólo un poco literaturalizado…